Un frío polar castiga todos mis sentidos y hace chirriar los poros de mi piel cuando bajo del autobús y veo, a través de aquel cristal, las caras cansadas de los que ahora serán extranjeros en Riga; durante 4 días tendrán ese privilegio o pesar en sus corazones, eso, solo ellos lo saben.
3 cuartos de hora tarde, hasta ahí todo dentro del guión previsto, un saludo de mano y un “mírale, ahí está” y todo está hecho: un abrazo “qué pasa tío” y parece que nunca nos hubiéramos separado y que sigo allí donde los dejé y me dejaron ir…eternamente agradecido y apenado de la brevedad de nuestras horas juntos (más de una dormida, entonando el mea), pero todos somos hombres y nadie derramó una lágrima, y menos por unos zarrapastrosos.
Vía taxi hasta su hotel, hotelito con encanto y buenas vistas, donde el atento recepcionista que atendía al nombre de “carapolla”, les explicó las reglas del hospicio incluida la de no despertar a horas intempestivas al resto de huéspedes al grito de: “que me la mamen!”… totalmente prohibido cagar a deshoras, a lo que un servidor gritó: “que me la mamen!” con lo que carapolla puso el grito en el cielo y costó un sinfín volver a bajar de allí tan excelso vocerío (todo esto es totalmente inverídico n del t).
Los llevé a comer a una pizzería llamada chili pica donde procedimos a comernos unas buenas pizzas Giménez y unas zeltas (birra birra birra), para después volver al hotelito con encanto y echar una plácida siestecita donde, huelga decirlo, compartí cama con Victor, pero ya se sabe que todo queda en familia; a saber: ronquido, codazo, ronquido, codazo, ronquido, codazo codazo patada puñetazo improperio…y luego que si este me ha metido colilla, y que si este mano por aquí y mano por allá.
Esa noche camino al French y al moon donde conocieron de primera mano la experiencia Erasmus en Letonia, además de a la cazaja y a la bielorrusa, un tanto cochina la una y la otra muerta de la risa porque a Victor no se le ocurrió otra que subirse al karaoke a cantar Barbie girl, coros incluídos y mordiendo a cualquiera que se acercara al micrófono, incluído un letón sarnoso que no hacía más que tocar la polla y al que le dijó en perfecto inglés de murcia: “can yu sit daun?”, todo esto con una merla de competición, porque ya hasta se arriesgaba a chapurrear un poquillo la lozana jerga del almirante Nelson. Total, que al final casi salimos a palos debido o indebido a que a los Letones les debíamos parecer muy guapos y sentían una barbaridad de celos, también hay que decir que todo esto ocurrió en el reservado, aque nuestras carteras nos pedían a gritos un poco de derroche.
Prontito a la cama que mañana hay que visitar cosas, paseos por aquí, café por allá y todo el mundo congelado, que hacía un frío que mataba gays, y la solidez de nuestra mucina nos obligaba a hacer parada en algún que otro café para calentar un poco los huevecillos, unos cuantos castillos, el museo de la ocupación letona, y una subida a St. Peter a contemplar Riga desde la inmensidad de las alturas para sobrecogernos por el viento que corría por debajo de la pantorrilla de igual manera que con las maravillosas vistas. Día cansado, dolor de pies, de talón de la propia pantorrilla de la que asomaban atrevidas estalacticas pinchándote cuando querías acercar las mejillas de abajo a la zona de las tuberías y el sábado noche todo el mundo a dormir que mañana hay cosas que hacer, mucha cultura que descubrir, especialmente el art noveau ese de pacotilla que consiste en unas fachadas de edificios bastante majetas con caretos de tíos enfurecidos por doquier.
Siguiente parada: fiesta de pijamas en el Kiwi bar y partido del Madrid, victoria y un letón de mierda que le faltaba un diente y era un brasas para hacernos pasar un poco la noche, de vuelta a dormir prontito no sea que se nos caigan las piernas mientras andamos, esta vez yo me voy a la residencia porque la espalda ya se me queja de tanto suelo y los riñones se me pusieron a cantar la traviata.
Llamada a las 12, “Tuuuu”, total que mi viejo yo me supera y me quedo durmiendo mientras los intrépidos aventureros se van a una zona llamada Sigulda a ver castillos, y cuevas y nieve, mucha nieve, largas caminatas y largas esperas, por lo que vuelven a las tantas de la noche sin una pizca de ganas de hacer nada y me fríen a indirectas (todas merecidas hete aquí que no me lo quite nadie) crueles que hieren mi corazón y hacen que no pueda pegar ojo…durante 10 minutos, que uno tampoco es de piedra.
Total que al final solo Victor y yo salimos, así que me lo llevo a los bares que suelo frecuentar y que no hemos tenido tiempo de visitar por tanta cultura que ahora sale por nuestros oídos y mancha los hombros de nuestros ya de por sí congelados abrigos.
Vuelta a casa, sobe, riñones rotos, arriba, escamoteo de sándwich de pepinos, hasta luego carapolla, taxi, aeropuerto, llantos, lloros y ruegos, una pena y de nuevo cada uno en su casita, o al menos eso espero. Agradecido de corazón.
0:51 vuelve a la rutina
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9 comentarios:
que bien os lo pasais cabrones!!! espero con ansia las fotos del superviaje!!! Cuidate Pablich!!! (se te echa de menos)
Paldies por no hablar de mis escarceos con las alcantarillas. Carapolla estará siempre en nuestro corazón.
La próxima en el Callejón o la Criolla, sin pis de gato letón, aunque victor echará de menos el micrófono.
Nos vemos!
Ya decía yo que tenía que haber una razón de peso para que llevaras tanto tiempo sin deleitarnos con tus polladas...
En fin, no te digo que la visita de los colegas siempre es una bocanada de aire fresco, porque te puedes cagar en mi puta madre y, al fin y al cabo, es tu abuela.
Ahora podré comprobar con Víctor si la imagen mental que tengo del French bar se ajusta a la verdad porque, si te lo pregunto a ti, me dirás que la realidad siempre supera a la ficción.
Besoncios, guapetón. Muuuuuuuu.
uuuy pues lamentablemente no hay fotos del french bar, le echaré una la próxima vez que vaya!!
Envidio el viajecito que se han marcado éstos, envidio tu beca Erasmus...pero joder, qué pinta de congelación absoluta! Yo, a -20ºC, me hubiera quedado en el hotel o cercanías, seguro :(
En fin, yo quiero ver más fotos!
Abrígate Pablo, un besito :*
Dear Pablus! Como sigues sin pagarme un viaje a Letonia me tendré que conformar con las andanzas del resto y con tus historias blogeras.
Por cierto ¿Qué tal fue conocer Riga de día? Me da a mí que a tí te van más "los encantos" nocturnos ;)
Y opino como Lore, tanto frío es la muuuuerrrte.
Un beso guapo y cuídate!
Pablo,siento mucho lo de tu pobre cámara, mira a ver si te la pueden arreglar o a ver si hay alguna barata en algún rastrillo por ahí, porque me estoy quedando con las ganas de ver afotos, y eso me pone muuuuuuy nerviosa.
Je t'aime.
Hello Kitty!
Estoy viendo las fotos y los recuerdos de mí dulce patria me invaden sin control. Tiene q hacer un frio de cojones por ahí, mejor dicho "aaáhi"!! Núnca dejaré España!
Q buena la fotode la tienda de drogas. Q es, una farmácia?
un besote!
Que gran descubrimiento este blog!!! Aventuras y desventuras de un erasmus...que se enamoro de su pais de acogida!!! me encanta!!!
Gracias por compartir esto con tod@s!!!
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